Pages

Showing posts with label relato. Show all posts
Showing posts with label relato. Show all posts

Thursday, March 31, 2016

El empleado del mes

No soy yo, eres tu. 2014 / Tinta sobre papel / 28 cm x 21cm.


Estaba hoy en la mañana en mi clase de dibujo de las 7 am y en eso un sujeto se detiene frente al ventanal y observa a mi grupo por unos instantes, se acerca a la puerta y pide hablar conmigo, yo salgo y lo saludo, él sin responderme comienza a cuestionarme del porqué una alumna estaba escribiendo en su iphone y de porqué yo traía puesto mis audífonos, yo le contesto amablemente que en mi clase mis alumnos tienen la libertad de usar sus celulares mientras realizan sus actividades siempre y cuando yo no este dando alguna indicación, pues mi clase es práctica y el hecho que trajera mis audífonos puestos no quería decir que no estuviera al pendiente de ellos.

Como si no le hubiera dicho nada el hombre continúa con sus argumentos diciendome que eso estaba muy mal y que yo debería estar sacando alumnos por menos de eso y que yo era una vergüenza de maestro y bla, bla, bla... Y yo todavía en buen plan y algo sacado de onda trataba de explicarle que mi clase era de resultados y que si mi alumna no estaba trabajando en su dibujo al final se vería reflejado en su calificación diaria y el tipo parecía que se quería atragantar con cada una de mis palabras, el sostenía neciamente que yo estaba mal y que tenía que reprimir a mis alumnos y casi casi darles de reglazos en las manos y que yo no tenía la altura moral para exigirles disciplina si yo estaba oyendo música en mis audífonos. 

Al ver que el godinez ese no dejaba de atacarme le agradecí sus consejos, le pedí que me permitiera seguir mi clase y le invité a que si tanto le molestaba mi actitud se quejara con los encargados de esos asuntos y el me responde: -"Pues yo soy el encargado de esos asuntos!" y me recitó su título nobiliario que le daba el poder de estar neciando conmigo a esa hora y de manera tan retrógrada. 

A estas alturas yo me reía nerviosamente y en tono incrédulo pues creí que de un momento a otro iba a soltar una carcajada y a decirme que todo era una broma, pero no fué así. 

Como para acabar con la discusión de una vez por todas le dije que no podía juzgarme por 15 segundos de haber visto mi clase pues era como si yo lo juzgara por verlo a esas horas interrumpiendo mi clase en vez de estar ocupandose de la suya, cosa que lo enfureció y sólo provoqué que él mismo se pusiera como ejemplo de lo que "debe" ser un verdadero "empleado" (porqué nunca dijo "maestro") alardeando de que él entraba a las 8 am y salía a las 8 pm y hasta llegaba media hora antes de su entrada, por lo que se justificaba que estuviera ahí diciendome como era que yo debía dar mis clases, en ese momento no sabía si felicitarlo por ser tan devoto de su trabajo cuál monje penitente o de plano recomendarle que no fuera pendejo y que se consiguiera una vida. 

Pero no, el amigo este -que sigo sin saber quién era- me amenazó con reportarme y hacer que me despidieran mencionando en reiteradas ocasiones que lo iba a lamentar y no se que más me decía casi con espuma saliendo de su boca, todo esto mientras se alejaba sin perderme de vista. 

Ignoro si "el empleado del mes" este tenga el poder real de correrme, talvez es el nuevo director de la escuela y no me han avisado pero lo que si es cierto es que en mis 13 años de ser maestro de dibujo (tres de estos años para esta escuela) nunca nadie, ni los más respetados y experimentados profesores de dibujo que he conocido han cuestionado mis métodos. 

Es una verdadera lástima que sigan existiendo personas -dentro de las instituciones- que crean que los maestros debamos ser unos "empleados" que sigan un rígido sistema que no aplica igual para materias de ciencias exactas que para materias de humanidades, pero es más importante que sepan que los maestros estámos en una universidad para enseñar atraves de nuestro conocimiento y experiencia y no para hacer cumplir condenas a los alumnos.

T.H.2016.

Friday, May 15, 2009

A contraluz
La tarde era gris y sin embargo, la amenaza de la lluvia era lo último que me preocupaba, vi tu mano que se ajitaba en el viento y supe donde estabas.
Eramos dos perfectos desconocidos que creaímamos saber todo de nosotros, eramos dos amigos que nunca se conocierón.
Escuché tu sonrisa e inundó mi alma, no te había imaginado así, no te había visto así en mis sueños, pero eras justo lo que hubiera deseado.
Las avenidas se asfixiaban de lentos coches que parecían no querer llegar a sus destinos, mientras yo oía tu voz de niña incredula, y todo era fácil de entender ya, todo siendo peligrosamente bello.
¿Que pasaría conmigo ahora, que sería de mi si todo cambiara a partir de hoy? yo que pude sobrevirir hasta ayer, gozando de una vida imperfecta.
Pensé en los regalos que la vida nos deja en medio de la nada, y de como hay que disfrutar del olor de las flores mientras llega alguien a cortarlas.
Me vi sentado a tu lado, eran sólo unos centímetros que nos separaban, pero para mi fuerón kilometros cuando buscaba el momento de abrazarte, y tu voz seguía irrumpiendo en mis fantasías y a veces me traía a la realidad.
Te vi de pie junto a la ventana que era la única fuente de luz en aquella noche de mágia inesperada, todo era frescura en mitad del infierno canicular, el espacio mínimo, el lugar sagrado e íntimo era una burbuja que nos aislaba del mundo sus guerras y sus pestes, y tu de frente a mi, tan ausente y desconfiada, tan bella y tan dispuesta, no tuve mas remedio que besarte, mientras tu seguias jugando a la mujer fatal, y sólo las orillas de nuestros rostros se pintaban de luz, dibujando en mis futuros recuerdos el instante en que tocaba el cielo con mis manos, las mismas manos que recorrieron tus caderas y liberaron tu sostén.
"Te tienes que ir ya" -me dijiste de manera imperativa-, mientras señalabas la salida, y nos miramos a los ojos, eramos dos personas en una habitación haciendo lo mismo pero quizas pensando diferente, una confundida y la otra enamorada, un alma atormentada y otra alma apasionada.
Me retiré de aquel paraíso momentáneo, de mi pequeño rincón de la felicidad, de los minutos que me hicierón creer que todo era posible, y despues, despues solo un beso, un beso para llevar camino a casa, dormir acompañado de lo vivido ese día y soñar, soñar otra vez.