Un miercoles por la mañana
Desperte con un ruido de la calle
de esos que abundan por aquí
y no supe que horas eran, no importó
hace tanto que no importa la hora de levantarse
y entró la luz del sol por la ventana
no se cuanto tiempo tenia ahí pero la mitad
de mi rostro estaba caliente por los rayos
del astro rey que de improviso apareció.
Mi vejiga estaba a punto de explotar y fué
inevitable ir al baño a desaguar
y ahí me vi de pie congelandome frente al
excusado con mi sueño a medio terminar y
con el chorro de orines que parecia no tener fin
despues mi cara en el espejo y en mis barbas una
cana más para mi colección, que horas son?
no importa, la cama me espera para volver a dormir.
Tuesday, December 20, 2005
Wednesday, December 14, 2005
Las palabras no me han servido para nada, las palabras solo me han estorbado...
no volvere a escuchar las palabras de nadie, pues solo me hacen darle vueltas a todo y no resolver nada.
Quiero olvidar todo, quiero dejar atras lo que pienso, lo que tengo dentro lo que no me deja en paz.
Posiblemente estoy huyendo, posiblemente estoy corriendo hacia adentro, no lo se, no lo se aun, pero no me detendre mas a pensar en eso.
Las palabras se quedaron atras, volaron con el frio de la madrugada y el olor a cafe, la tormenta inicio en aquel vaso con agua que sirven en los restaurantes despues de la comida.
Noches y dias perdidos en la calle y a la hora en que todos duermen, promesas y desepciones en la ciudad que a unos les da oro y a otros nos da mierda.
no volvere a escuchar las palabras de nadie, pues solo me hacen darle vueltas a todo y no resolver nada.
Quiero olvidar todo, quiero dejar atras lo que pienso, lo que tengo dentro lo que no me deja en paz.
Posiblemente estoy huyendo, posiblemente estoy corriendo hacia adentro, no lo se, no lo se aun, pero no me detendre mas a pensar en eso.
Las palabras se quedaron atras, volaron con el frio de la madrugada y el olor a cafe, la tormenta inicio en aquel vaso con agua que sirven en los restaurantes despues de la comida.
Noches y dias perdidos en la calle y a la hora en que todos duermen, promesas y desepciones en la ciudad que a unos les da oro y a otros nos da mierda.
Tuesday, December 13, 2005
Wednesday, December 07, 2005
El miedo
Cada paso que doy parece llevarme a ningún lado, todas las palabras dichas no compensan el tiempo invertido, mis ojos estan cansados de ver la realidad y negarla, de observar y dudar, de gozar y sufrir.
Existe en los seres humanos el deseo de ser felices, cada quien muy a su modo lo entiende, pero pocos saben como lograrlo, hay quienes buscan y encuentran aquello que les representa su momento de gozo y hay quienes sin esperarlo tropiezan con la oportunidad de poner álgo de color a lo gris de sus vidas.
Soñaba con ésto, viví añorando la imagen misma de la ilusión casi resignado a nunca conocerla, sufrí tanto al creer encontrarla y luego ver como se diluía en mi vergüenza y sentimiento de derrota, pero ahí estaba yo, otra vez con mi incolora suerte a punto de teñirse con un bonito tono que prometiera mejores instantes y ratos de sano esparcimiento y acompañado de álguien.
Ahora al filo del abismo, de pie ante a la frontera del astío diario y lo que podría ser la felicidad momentanea, me encuentro temblando de otra vez, a punto de dar un salto de fe, esperando el momento en que el agua revuelta del río se calme, esperando lo peor y sonriendo de nervios, pidiendo el último deseo del condenado, festejando la victoria aceptando la posible derrota.
El sueño se hace cada vez mas confuso cuando corre el riesgo de volverse real, sigo caminando, sigo hablando, sigo viendo... sigo teniendo miedo.
Cada paso que doy parece llevarme a ningún lado, todas las palabras dichas no compensan el tiempo invertido, mis ojos estan cansados de ver la realidad y negarla, de observar y dudar, de gozar y sufrir.
Existe en los seres humanos el deseo de ser felices, cada quien muy a su modo lo entiende, pero pocos saben como lograrlo, hay quienes buscan y encuentran aquello que les representa su momento de gozo y hay quienes sin esperarlo tropiezan con la oportunidad de poner álgo de color a lo gris de sus vidas.
Soñaba con ésto, viví añorando la imagen misma de la ilusión casi resignado a nunca conocerla, sufrí tanto al creer encontrarla y luego ver como se diluía en mi vergüenza y sentimiento de derrota, pero ahí estaba yo, otra vez con mi incolora suerte a punto de teñirse con un bonito tono que prometiera mejores instantes y ratos de sano esparcimiento y acompañado de álguien.
Ahora al filo del abismo, de pie ante a la frontera del astío diario y lo que podría ser la felicidad momentanea, me encuentro temblando de otra vez, a punto de dar un salto de fe, esperando el momento en que el agua revuelta del río se calme, esperando lo peor y sonriendo de nervios, pidiendo el último deseo del condenado, festejando la victoria aceptando la posible derrota.
El sueño se hace cada vez mas confuso cuando corre el riesgo de volverse real, sigo caminando, sigo hablando, sigo viendo... sigo teniendo miedo.
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